Creciendo juntas: el viaje de Miche y su familia
Mi historia acompañando a Miche
Acompañar a Miche fue una experiencia muy especial para mí. Desde el principio, supimos que teníamos algo a favor: vivíamos cerca, lo que nos permitió vernos con frecuencia durante el embarazo, compartir muchos momentos y construir una relación de confianza y tranquilidad mutua.
Desde las primeras semanas comenzamos con sesiones individuales, masajes relajantes y los talleres de preparación al parto, donde tanto Miche como su pareja se mostraron profundamente comprometidos. Querían aprender, entender el proceso, conectar con su bebé y prepararse para una experiencia de nacimiento respetada y consciente. Yo sentía una energía muy bonita en ellos: curiosidad, disposición y un amor enorme que ya envolvía a ese bebé que venía en camino.
Un pequeño susto… y luego, el gran día
Un día antes del nacimiento, Miche me llamó emocionada: “¡Ya voy al hospital, creo que ya viene!”. Nos reímos después, porque al final fue una falsa alarma y la devolvieron a casa. Pero al día siguiente, ahora sí, comenzó su labor activa.
Se mantuvo en contacto conmigo desde el primer momento, y junto a su pareja logró manejar cada ola en casa con mucha conexión, confianza y entrega. Verlos trabajar en equipo fue muy inspirador. Cuando sintieron que era momento de moverse, se trasladaron al hospital y yo me preparé para verles al día siguiente.
El inicio de un nuevo ciclo
A la mañana siguiente, llegué al hospital para encontrarme con ellos y comenzar otra gran aventura: la lactancia. Como pasa muchas veces, no fue un camino fácil al inicio. Hubo emociones intensas, preguntas, ajustes… pero también mucha ternura, entrega y disposición de su parte para aprender, para escuchar su cuerpo y a su bebé.
Fue un proceso de trabajo arduo, lleno de amor y de retos, que encontraron su resolución en un entorno profundamente humano y amoroso.
Con el paso de los meses, he tenido el privilegio de acompañar muchas de sus etapas como madre: desde la alimentación complementaria, hasta el proceso de destete respetuoso, pasando por esos días en que me confió el cuidado de su bebé para que pudiera tener un rato solo para ella. Cuidarlo fue un regalo para mí también. Poder sostener a su hijo con el mismo cariño con el que la acompañé a ella en su nacimiento como madre, fue cerrar un pequeño ciclo lleno de sentido.
Verles crecer como familia, ser parte de su red de apoyo desde tantos lugares distintos, y saber que seguimos compartiendo vida, ha sido una de las cosas más lindas que me ha dado este camino como doula.
Testimonio de Miche
“Me sentí escuchada, entendida y, sobre todo, muy apoyada por ella.”
Mi experiencia con Malala como Doula y asesora de lactancia.
Desde que nos conocimos, hicimos click al instante. Desde ese momento en adelante, hasta el día de mi parto, Malala fue un gran apoyo y soporte para mí, gracias a la calidad de persona que ella es. Siempre me chineó hasta donde podía, siempre fue muy accesible, flexible y comprensiva. Cuando yo le escribía para preguntarle sobre algo del taller de preparación al parto, o sobre bebés en sí, o dudas, ella me contestaba bastante rápido y resolvía todas mis dudas.
Me tuvo siempre mucha paciencia y me hacía sentir cómoda conversando con ella y expresándole mis emociones y mis pensamientos. Siempre tenía cosas positivas que decir y me transmitía mucha paz. Me hacía sentir muy tranquila en cada sesión que teníamos. En todo ese tiempo como Doula, me sentí escuchada, entendida y, sobre todo, muy apoyada por ella.
Con el pasar del tiempo fuimos forjando una amistad, y desde ese entonces hasta el día de hoy nos convertimos en amigas. Cuando se acercaba la fecha de parto, una anécdota bonita de parte de ella que marcó mucho mis días cerca de parir fue que ella vino hasta nuestra casa y me trajo unas hojas de frambuesa que se hacían en té, que ayudan a que el útero vaya como preparándose para la llegada del bebé y como que acelera un poco más el parto. Como yo le decía que ya quería tener a Liam, jajaja, ella me trajo eso y, de verdad, fue cuestión de una semana, a lo mucho, que después de tomarme esos tés, Liam nació.
Gracias a ella, que nos preparó a mí y a mi pareja muy bien, pude yo tener un parto manejable, por así decirlo, y mi pareja saber qué hacer y cómo actuar ese día que nació mi bebé. Gracias a cómo ella nos dio los talleres y nos brindaba esa guía tan completa, fue que pudimos entendernos bien para que la labor de parto fuera la mayoría, el 70%, aquí en nuestra casa, y el resto en el hospital, para evitar tantas intervenciones innecesarias. Gracias a ella eso sucedió así, y mi pareja supo cómo ser un apoyo para mí y apoyarme todas esas horas y en el propio momento de dar a luz.
Como asesora de lactancia es otro nivel para mí. Desde el día 1 de nacido mi bebé, ella estuvo en el hospital para guiarme y poner en práctica todo lo que me había enseñado. Me tuvo demasiada paciencia y supo manejar mi estrés y todas mis emociones postparto, que no fueron nada fáciles. Me dio seguimiento día y noche, sin parar, toda esa cuarentena tan difícil que pasé, y nunca ha dejado de guiarme y enseñarme en la lactancia, hasta el día de hoy, que Liam ya tiene 1 año y 5 meses.
Puedo decir que, gracias a ella, en su mayoría, es que yo hoy día sigo dándole teta a mi bebé. Ella ha sido mi curita al corazón y a mi teta, literalmente, jajaja, para poder seguir llevando a cabo mi lactancia. No ha parado de actualizarme con información, siempre me responde todas mis dudas, es muy clara y concisa a la hora de explicar y siempre ha sido un apoyo enorme, y mi red de apoyo en este tema de la lactancia, que es un sube y baja de emociones increíble.
He querido desistir de la lactancia millones de veces y ella siempre está ahí para escucharme y aconsejarme, tanto como asesora de lactancia como amiga también. También, en esos momentos de querer desistir con la lactancia, que ya hasta llevé el taller de destete respetuoso, ella siempre se ha mantenido al margen, y lo más importante para mí ha sido sentirme escuchada y que me entiendan. Ella lo sabe hacer a la perfección, y sé que, cuando destete, ella estará ahí para mí, que es lo más bonito e importante para nosotros como familia: sentir esa red de apoyo y que no estamos solos, que ella estará en todo ese proceso, así como lo ha estado en todos los demás.
Es un excelente ser humano, siempre muy humilde y honesta con su trabajo. La recomiendo a ojos cerrados como Doula y como asesora de lactancia. Es súper profesional y dedicada a su trabajo.



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