Historia de nacimiento en el Caribe

En medio de la jungla caribeña

Mi historia acompañando a Luci en su parto

Conocí a Luci hace un par de años, y hace algunos meses me contactó para contarme sobre su embarazo. Desde ahí comenzó la aventura. Entre preparación para el parto, lactancia, decisiones y emociones, tomé la decisión de acompañarlos en este viaje. Organizamos todo para que pudiera viajar con anticipación al Caribe y estar cerca para cuando llegara el gran momento.

Ha sido una experiencia maravillosa haber dejado mi hogar por un tiempo y sumergirme por completo en esta historia. Gracias a eso, pude vivir de cerca los cambios y señales del cuerpo antes del parto: ver a Juampa anidar unos días antes, acompañar las contracciones de práctica, sostener en esos momentos, y disfrutar de todo el ambiente oxitocínico y lleno de amor que se respiraba.

La noche antes de que comenzara la labor activa tuvimos una sesión de masajes y chineos deliciosos que prepararon el ambiente y afianzaron la confianza en el proceso. En la madrugada me despertaron para avisarme que las contracciones ya seguían un patrón claro, así que decidimos descansar lo más posible.

Durante la mañana y el transcurso del día, nos preparamos. Descansamos, nos nutrimos y preparamos el cuerpo y la mente para lo que estaba por venir. Fue un día mágico. Todo se alineaba para un parto hermoso: la naturaleza nos enviaba señales, se acercaron animales como si supieran lo que iba a pasar. Un oso perezoso, mariposas, pajaritos que cantaban más que nunca, y hasta un mono congo nos acompañaron.

Recogimos flores del jardín para decorar la piscina de parto y la placenta. Preparamos el ambiente: un altar con objetos y amuletos significativos para Luci, lucecitas, afirmaciones, fotos, música, velas… todo con amor.

Conforme se acercaba la noche, las olas (contracciones) se intensificaron y Luci fue entrando en su “planeta parto”, comenzando a necesitar apoyo en cada ola. Entre masajes, presiones en la cadera, besitos y posturas de yoga, el bebé se fue acercando a la salida.

Juampa estuvo presente y entregado en cada momento, acompañándola con amor, suavidad y fuerza. Le decía afirmaciones al oído, la acariciaba, la llenaba de besos, le ofrecía sus brazos y su mano como ancla, respiraba con ella, le echaba agüita tibia en la espalda para aliviar la intensidad, y al final, en el momento del alumbramiento, dio sus porras con todo el corazón, recordándole su poder y fuerza interior.

Cuando Luci empezó a cantar sus olas, decidimos llenar la piscina para facilitar su movimiento. Le preparé su cacao con pimienta y una miel de rosas que había preparado e intencionado semanas atrás. Juampa también se metió a la piscina para apoyarla mejor. A partir de ahí, nos dedicamos por completo a mantenerla cómoda, segura y confiada. Cuando sentí que era el momento, les sugerí llamar a su amiga, y fue la mejor decisión: llegó justo a tiempo para darle a Luci ese impulso final antes de conocer a su bebé.

Fue increíble ver a Luci rugir y danzar junto a Tahiel para traerlo al mundo. Poderosa, sabia, conectada. Verla respirar y atravesar cada ola con tanta entrega fue un acto sagrado. Se dejó guiar por una fuerza mayor y confió plenamente en sí misma.

Tahiel nació en un ambiente cálido y oscurito, en el agua, cayendo directamente a los brazos de papá, quien se enamoró para siempre. Fue abrazado durante más de dos horas por mamá y papá, admirándolo, en un espacio que olía a caldito de huesos.

Fueron 15 horas de fase latente, 8 horas de labor activa y unos minutos de pujos espontáneos. Tahiel venía con meconio, pero no hubo ninguna complicación. Mamó durante sus primeras tres horas de vida, sin parar.

Antes de volver a mi hogar en Cartago, tuve la oportunidad de compartir el cierre postparto con Luci. Fue una experiencia profundamente conmovedora, que tocó cada fibra de mi ser. Ver su transformación, conocer su historia y ser testigo de su poder me conectó de una forma muy especial.

Testimonio de Luci

¨Su conocimiento, su intuición y su respeto absoluto por mi decisión de llevar mi parto libre me permitieron vivir el parto que soñé: libre, conectado a mi naturaleza mamífera y poderoso¨

El camino hacia la maternidad es un viaje profundo, y tener a María a mi lado hizo que cada paso estuviera lleno de amor, contención y confianza. No solo me acompañó en el parto de mi primer hijo Tahiel, sino que su presencia fue clave desde el inicio, guiándome con su servicio y talleres de preparación al parto, asesoría de lactancia y la hermosa ceremonia de Cierre de Huesos.

Desde el momento en que decidió viajar desde San José días antes del día de parto para estar a nuestro lado en el momento oportuno, su entrega fue evidente. No era solo una doula, era una amiga, un pilar de serenidad y calma en este proceso tan sagrado. Su conocimiento, su intuición y su respeto absoluto por mi decisión de llevar mi parto libre me permitieron vivir el parto que soñé: libre, conectado a mi naturaleza mamífera y poderoso.

Durante la labor de parto, su presencia fue esencial para apoyarme tanto a mí como a mi pareja en medio del océano de sensaciones que recorrían mi cuerpo. Con cada mirada de apoyo, cada palabra suave, me recordó lo fuerte que soy. Creó un espacio seguro donde mi compañero, mi amiga que más tarde llegó a contener y darme tanta fuerza y yo pudimos entregarnos plenamente a la experiencia del alumbramiento.

María entiende el nacimiento como lo que es: un rito de paso, una danza sagrada entre la madre y su bebé. Su respeto por los tiempos naturales del cuerpo y su apoyo incondicional hicieron que mi parto fuera no solo un evento físico, sino una profunda transformación espiritual.

Después del parto, su acompañamiento continuó. La ceremonia de Cierre de Huesos fue un hermoso recordatorio de la importancia de honrar mi cuerpo, de cerrarme energéticamente para anclarme de nuevo en mí misma después de la gran apertura que significa dar vida.

No tengo suficientes palabras para agradecerle. María es más que una doula, es una guardiana del nacimiento, una mujer maravillosa que sostiene a otras mujeres en uno de los momentos más trascendentales de la vida. Si alguna vez buscas a alguien que te acompañe en este viaje con amor, respeto y entrega absoluta, María es la persona indicada.

Gracias María por ser parte de mi historia y sostenerme con tanto amor. 🌸💜


Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *